En la Fundación Adrián Ramos seguimos fortaleciendo espacios que permiten a la niñez y adolescencia descubrir nuevas formas de expresarse, aprender y construir su camino. En esta oportunidad, celebramos la consolidación oficial de nuestro grupo de danza, un proceso que hoy se convierte en una realidad llena de identidad, cultura y propósito.
La danza ya hacía parte de nuestras disciplinas formativas, siendo un espacio constante de aprendizaje y expresión. Sin embargo, con el paso del tiempo, este proceso fue creciendo hasta dar un paso significativo: la conformación de un grupo sólido que hoy representa a la fundación desde el arte.
Este grupo nace como una oportunidad para integrar a más participantes, promoviendo la participación de niñas, niños y adolescentes. Aquí, cada integrante encuentra una forma de comunicar quién es, conectarse con sus raíces y desarrollar habilidades que van más allá del movimiento.
A través de ritmos tradicionales del norte del Cauca y otras regiones del país, este espacio permite mantener vivas las tradiciones culturales, al tiempo que fortalece valores como el respeto, la disciplina y el trabajo en equipo. Cada ensayo y cada presentación se convierten en una experiencia que aporta al crecimiento personal y colectivo.
La consolidación del grupo de danza también representa un paso importante dentro de la visión de la fundación: brindar herramientas para que cada participante pueda encontrar su razón de ser. Así como el deporte y la agroecología, la danza abre caminos, genera oportunidades y permite que nuevas historias comiencen a escribirse.
Hoy, este grupo no solo hace parte de nuestras actividades, sino que también se proyecta como un espacio que representará a la Fundación Adrián Ramos en distintos escenarios culturales, llevando consigo el talento, la alegría y nuestra misión principal: ayudar a la niñez y adolescencia a encontrar su ‘Ikigai’.




